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Marcito 00005
En este centro me han hecho varias intervenciones de Mohs por medio del Dr. J. GONZALES.
¡Por el doctor como su equipo 5ESTRELLAS sin dudarlo!
Ahora ya estoy esperando 4 MESES para conseguir otra cita para otra operación de Mohs. Parece ser MISSION "TOTALMENTE" IMPOSIBLE…ni presencialmente, ni por escrito ni por teléfono consigo esta cita que además el mismísimo Dr. Gonzales me dijo que tenía que hacerlo porque había otros tumores cancerígenos que estripar.
En definitivo: La calidad médica es buena pero la atención al público es deficiente y mediocre. Deja muchísimo a desear por lo que no voy a tener otro remedio que buscar alternativas.
Quiero dejar constancia de mi experiencia, porque lo ocurrido me parece grave por mala gestión administrativa, falta de rigor en la comunicación y el impacto emocional que ha tenido en mí como paciente.
En una consulta presencial realizada en diciembre, la doctora me informó verbalmente de diagnóstico benigno (polimatricoma): intervención menor, rápida, con anestesia local, sin gravedad. En ningún momento se habló de sospecha de cáncer, malignidad, ni de necesidad de análisis previos ni de biopsias.
Posteriormente recibí una autorización médica para enviar a mi mutua en la que figuraba claramente un código correspondiente a tumor MALIGNO / acto de alto coste, algo que no se corresponde con lo explicado en consulta. Ver esa palabra en un documento oficial, sin haber sido informada clínicamente, me provocó un shock, ansiedad y semanas de preocupación. La diferencia entre una sospecha de cáncer y un nódulo benigno no es un detalle administrativo: cambia por completo la vivencia de una persona.
Cuando contacto con mi seguro para solicitar cobertura, me indican que no lo autorizan tal como está codificado. Tras explicarles que mi diagnóstico era polimatricoma, la mutua me informa de que, según lo solicitado por el centro, se está intentando cobrar una cirugía correspondiente a tumor maligno, mucho más cara que la retirada del BENIGNO, y que esto no procede.
En la llamada con IDERMA se me responde que “la mutua no sabe de códigos” y que eso “lo llevan ellos”, intentando restar importancia al motivo del bloqueo. Esta afirmación contradice lo indicado por la aseguradora y resulta especialmente grave, ya que las mutuas trabajan precisamente con códigos, baremos y autorizaciones.
A partir de ahí, la gestión ha sido un despropósito: bloqueo de la autorización por una codificación incorrecta (benigno vs maligno), múltiples llamadas y respuestas contradictorias. En una llamada reciente se afirmó erróneamente que se me había realizado una biopsia, algo imposible ya que la intervención aún no se ha realizado, y se insinuó que “no se puede descartar malignidad”, reabriendo una alarma que nunca se me comunicó en consulta.
Intento de cobrar una visita telefónica/videollamada destinada únicamente a aclarar un error administrativo interno, condicionando incluso la posibilidad de hablar con la doctora. He sido atendida por distintas personas de administración que parecían no disponer de la información correcta de mi caso.
Además, en la consulta inicial se revisaron otras lesiones similares. Se me indicó que era “más de lo mismo” y que se podría retirar de forma sencilla, pero en lugar de gestionarlo de forma conjunta —como solicité para evitar múltiples exposiciones a anestesia local, dado mi historial médico — se me ha derivado a nuevas visitas con otras doctoras, alargando innecesariamente el proceso. Actualmente tengo otra consulta programada y la cirugía prevista para la semana siguiente continúa bloqueada por este error.
A día de hoy, tras comunicar formalmente de nuevo este error y quedar a la espera de una corrección urgente, no he recibido ninguna respuesta ni solución, a pesar de que este problema se arrastra desde principios de diciembre y de que tengo citas e intervención próximas. La incoherencia entre lo comunicado en consulta, lo reflejado en la documentación y la ausencia de una respuesta diligente agravan aún más la situación.
He estado desde principios de diciembre hasta principios de enero nerviosa y preocupada por una palabra y una codificación que jamás debieron aparecer así, más aún cuando la doctora se fue de vacaciones y la gestión quedó bloqueada. Para mí, todo esto constituye una negligencia emocional, además de una mala praxis administrativa.
Como paciente me siento mareada y desprotegida. No es aceptable que un centro dermatológico maneje de esta forma algo tan delicado como la diferencia entre una lesión benigna y una sospecha de cáncer, ni que intente minimizarlo con frases como “la mutua no sabe”.
En función de cómo se resuelva este caso, me reservo el derecho a ampliar esta reseña.
No ha habido cita que haya ido con, como mínimo, 40 min de retraso. Un desastre. Enfermeras y doctoras muy profesionales, el resto un caos. Paciente desde hace más de 15 años. Ultima vez que vengo. Las tres últimas veces me he ido porque tenía 1h de espera con cita desde hacía 2 meses.
Vergonzoso que una empresa así tenga hueco en Dexeus. Mínimo de espera 40-50 minutos. Alargan el número de visitas, supongo que para pasar la tarjeta. La última vez que fui después de estar casi 60 minutos esperando, me dice el cirujano que no estaban preparados para la intervención y que tenía que volver otro día. Recepción del centro de Sabino de Arana parecía una verduleria más que el de un centro médico del volumen al que se reian y explicaban las recepcionista su vida entre ellas, tema que a los pacientes no creo que nos importe. Una vergüenza.
Es imposible hablar con ellos por teléfono así que les contacté por whatsapp para concertar cita con alguien especializado en dermatosis inflamatoria (piel atópica, eczema, etc). Me respondieron ofreciéndome una cita con una doctora especialista en estética, incluso me dieron precios sin preguntarlo yo. Les volví a contestar que lo que quería era alguién para tratar la dermatitis que no me estaba respondiendo al tratamiento. Me dijeron que lo consultarían y al día siguiente me contestan que no hay nadie en todo su departamento que se especialice en ello, sólo dermatólogos generales aún cuando dicen que se especializan en dermatología médica. Bastante increíble.
No me aportaron nada interesante. Era mi segunda visita buscando especialistas capilares que me ayudaran con mi caída del cabello, y me fui con más dudas de las que entré.
La doctora apenas miró mi cabello, le entregué una analítica en la que todo estaba bien y me recomendó lo que le pareció sin indagar mucho más. Sentí que no me escuchaba, me dijo que dejará los suplementos que me había puesto mi doctora, la que me acompaña desde hace años y que conoce mi salud mejor que nadie. Total, me fui con 8 cajas de unas pastillas que no sé ni de donde sacó ni que son y con una receta de un producto que tampoco sé que es, pero que venden ellos mismos allí a 50 € (en otras plataformas está a 35 €).
Después de 1y45 minutos en la sala de espera todavía nadie te da explicación ni disculpa por la mala gestión de la agenda de la Doctora. Claro desprecio al tiempo de sus pacientes.
Gestión de tu privacidad lamentable llamando por tu nombre por toda la sala de espera. Además se escucha todas las conversaciones de la recepción. La única opción es aislarse con música o en redes sociales para no escuchar las citas o problemas de los demás pacientes.
Hora y 50 minutos después marcho sin ser atendida.