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Adargoma Shayonêh
Desgraciadamente hay doctoras que no tienen compasión ni empatía por los pacientes. Se me saltó una cita por problemas personales en el día de la cita, y me han informado que porque pasó eso, no me van a llamar más. Así que la doctora de medicina interna no le importa lo que le pasé a sus pacientes, y los tratas como una déspota. Ya llevo casi un año sin que me haya visto. Lo siguiente es poner una queja a servicios de pacientes. Aunque supongo que está enchufada y de poco va servir que me queja. Así que si tienen una cita con médicina Interna, asegúrate de ir porque si no, la doctora te castiga, y la próxima que la veas es cuando te han descubierto un cáncer.
Ictus :Quiero destacar la amabilidad y cercanía del personal, que en todo momento me hicieron sentir cuidada y escuchada. Además, las exploraciones médicas fueron muy detalladas y profesionales, lo cual me dio mucha confianza durante todo el proceso. Un hospital donde se nota el compromiso con los pacientes.
UMI INSULAR / PLANTA 5 NORTE NEUMOLOGÏA
Agradecer enormemente el trato recibido a mi hermano Gustavo por parte de los profesionales sanitarios de ambos servicios. Tiene una discapacidad y empezamos el año de la peor de las maneras con una neumonía que lo puso al límite. Bueno pues no solo lo curaron, sino que además lo trataron siempre con cariño y profesionalidad usando todos los recursos de los que disponemos en esta sanidad pública que a veces no se valora como debemos . A todos mil gracias.
Es muy difícil conseguir contacto telefónico con el Hospital Insular para preguntar por un familiar ingresado, ya que no responden nunca, lo que genera mucha angustia.
Todo esto ocurrió en urgencias. Al acudir al mostrador de información, la enfermera que atiende no mostró la disposición adecuada para ayudar ni para proporcionar información, con un trato muy poco empático.
Además, dijo que me llamaría para informarme y nunca lo hizo, teniendo que volver yo personalmente a información para preguntar de nuevo.
La única persona que destaca es un enfermero calvo, que sí se preocupó y mostró un trato humano y respetuoso. A él, gracias.
Un hospital público debería ofrecer empatía e información, y lamentablemente, aquí eso falta.
Buenas tardes hoy he vivido y presenciado el trato tan decadente por parte de una señorita llamada Pepa de la zona de información al famialir, en el horario de mañana , según entro , fresquita a las 8:00.
Le preguntabas por como iba tú familiar que no estaba por un dolor de cabeza , si no por temas cardíacos y solo sabía pronunciar de manera desagradable y poco empática "en tratamiento" .
A otra señora la hizo llegar al punto de llorar y terminar consolada por los que nos encontrábamos en la sala de espera.
Creo recordar que trabajar para la función pública no da el derecho de tratar de manera grosera a los que nos encontramos allí desesperados por saber cómo van nuestros familiares.
Con esto no digo que tengan que estar de risas y fiestas con los usuarios, que si lo están entre ellos , pero un poco de empatía es necesaria y por respeto dar la información y el avance de aquellos que están ingresados.
La otra señora que estaba allí en al mesa del fondo con gafas , con pelo rizado y rubia ,gracias a su buen hacer muchos pudimos sobrellevar las largas horas.
Hay puestos que nacen o se hacen grandes .
Gracias al equipo de Cardiología que entró el sábado 25 por la mañana, que fueron los que realizaron la cardioversion y consiguieron remitir la arritmia de mi marido ya " que no había cardiólogos en el turno de noche " - que triste- por actuar eficaz.
Reflexión:
No es grato el trabajo cara al público por qué se da con muchas situaciones incorrectas pero tampoco es grato llegar al lugar donde buscas amparo y ayuda y encontrar actitudes como las de esta señora que por lo que vi es su manera de trabajar no quiero saber el trato que da pasada la mitad de su jornada.
Quizá tener a los familiares en una sala de espera a la INTEMPERIE no es lo más humano. Muy bonito pero ni aislamiento térmico (expuesto a la temperatura de la calle), ni mobiliario medianamente cómodo.
Quiero dar las gracias infinitas al médico que me atendió en urgencias por una crisis hipertensiva, el Dr. Octavio Valenzuela Ramírez, su trato humano, respetuoso y con una empatía tremenda, alivió mi dolor y mi sufrimiento explicando todo de manera cercana y sin rodeos. A pesar de haber un caos de camas por todo el pasillo de urgencias y personas enfermas sin poder ser atendidas por falta de médicos, que sinceramente me rompió el corazón, este señor, me escuchó y me dedicó el tiempo necesario, la vocación e implicación de este señor me llegó al alma. Simplemente pedimos eso, aparte de sanar el cuerpo, pedimos empatía y humanidad ante el sufrimiento de los pacientes. Mi sincero reconocimiento hacia estos profesionales que con lo poco que tienen, hacen lo que pueden y más, muchas gracias Dr. Valenzuela.El tiempo que estuve en la sala de espera mientras me llamaba el médico fue de dos horas pero para mí fueron eternas. Durante ese tiempo pude ver cómo trabajaban sin descanso las enfermeras y médicos de urgencias, tratando con mucho cariño y respeto a los pacientes, a pesar de la saturación, no perdieron la calma y el trato humano. Quería denunciar el estado de abandono del hospital Insular, falta de manos, médicos de urgencias, enfermeras, sillas de ruedas, y sobre todo espacios dignos para los enfermos que se acumulan en los pasillos como trozos de carne, no nos olvidemos que son madres, padres, hermanos, hijos, esposos y esposas de alguien que también sufren por verlos ahí dejados de la mano de Dios.También quiero dar valor a los celadores de urgencias, la administrativa que te coje los datos e incluso al agente de seguridad que se asegura que nadie pase a la sala de urgencias, todos en sus puestos haciendo su trabajo sin perder la compostura. Gracias a todos por vuestro trabajo y pido al Gobierno de Canarias que se gaste el dinero en lo urgente y realmente vital, la sanidad canaria, porque el crecimiento de la población asistencial en Canarias está llegando de fuera a saturar nuestra sanidad, hagan ustedes su trabajo de manera eficiente, pónganse a trabajar y buscar soluciones ya, no hagan dejadez de sus funciones porque para eso les pagamos, no para que hagáis el paripé en los medios de comunicación 📣📢
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Experiencia profundamente dolorosa y deshumanizante.
Llevé a mi madre al hospital porque estaba mal. Había estado ingresada una semana antes y seguimos exactamente todas las indicaciones médicas: cuidarla en casa y, si no mejoraba, volver a llevarla para ingreso. Eso fue lo que hice. La ingresaron.
Al día siguiente me entero, a través de su doctora de cabecera, de que le habían dado el alta el mismo día, sin avisar a ninguno de sus hijos. Sin una llamada, sin información, sin explicaciones.
Lo más grave es que en el informe médico consta que la habíamos abandonado, algo totalmente falso, injusto y devastador para una familia que ha estado cuidándola en todo momento. A raíz de esto, incluso intervino la trabajadora social, como si hubiéramos hecho algo mal cuando lo único que hicimos fue pedir ayuda.
Cuando fuimos a buscarla, el trato fue indignante:
falta total de empatía, administrativas cuchicheando y riéndose, y un ambiente de juicio constante. Mi madre, una persona vulnerable, llevaba desde el día anterior en un pasillo, con frío, y nos la entregaron en peor estado del que la dejamos.
Para colmo, una enfermera nos indicó que saliéramos y la volviéramos a entrar por urgencias, algo ilógico y absurdo.
Con actuaciones así, es normal que los familiares acabemos ansiosos, nerviosos y desbordados. No porque no sepamos cuidar, sino porque nadie informa, nadie acompaña y nadie parece entender el impacto emocional que esto tiene en quienes estamos intentando hacer las cosas bien.
Esta experiencia deja una sensación de abandono institucional, de maltrato emocional y de absoluta falta de humanidad. Las personas no son números ni estorbos. Ojalá nadie tenga que pasar por algo así cuando lo único que hace es cuidar y proteger a quien más quiere.