Thanks — your review is with our moderators and appears once it is checked.
No one has reviewed this clinic here yet. Yours would be the first.
Silvia Mejias Suarez
Acudimos a Clínica Veterinaria Los Tarahales la noche del 10 de junio, a las 00:00, con nuestra gata Bimba, diagnosticada el día anterior en su veterinaria habitual de neumonía severa bilateral, con distrés respiratorio y sialorrea. Veníamos con radiografías, analítica completa y bioquímica realizadas hacía menos de 24 horas.
Nada más llegar, la auxiliar se llevó a la gata para “ponerle oxígeno”. Desde ese momento, Bimba estuvo cuatro horas dentro sin nosotros, supuestamente con oxígeno, aunque no tenemos ninguna evidencia de que estuviera monitorizada o recibiendo la atención que un caso así requiere.
Durante ese tiempo, la auxiliar —que no era veterinaria— restó importancia al cuadro, llegó a decir que “no entendía por qué la traíamos” y aseguró que “la gata no tenía nada”, que “solo estaba asustada”, que con la “fiesta de perros” que tenía que a lo mejor era mejor que nos la lleváramos, por lo que sin verlo, puedo intuir que mi gata, con un distres respiratorio severo compartió 4 horas espacio cercano con perros ladrando, por lo que estaría 4 horas muy estresada empeorando su cuadro.
Minimizar un distrés respiratorio en un animal con un diagnóstico previo tan grave es una falta de criterio clínico muy seria.
A las 04:00, el veterinario apareció y repitió exactamente lo mismo que la auxiliar: que la veía nerviosa y poco más. Con esta afirmación nos dimos cuenta que el veterinario no hizo el triaje, se fio de lo que dijo el auxiliar y no era cierto que la hubiera visto.
En cuanto le puso el fonendoscopio, su expresión cambió por completo: la gata estaba muy mal y debía quedar ingresada.
Que un veterinario afirme haber explorado a un animal cuando no lo ha hecho es un hecho extremadamente grave en cualquier servicio de urgencias y que debía hacerle mil pruebas, a lo que nos negamos porque debía las habían hecho todas hacía menos de 24 horas por lo que no aportaría nada al diagnóstico, solo gasto innecesario.
Al día siguiente me dejaron 25 minutos sola en una sala con fuerte olor a perro —algo básico que cualquier profesional sabe que estresa a los gatos— y después dejaron a Bimba allí conmigo otros 25 minutos sin oxígeno, en un estado de extrema debilidad.
Mientras tanto, escuchaba conversaciones del personal sobre asuntos personales, completamente ajenos a los animales ingresados. En un hospital veterinario, esto no es solo falta de profesionalidad: es falta de respeto.
Cuando pedimos el alta para trasladarla a otra clínica, el trato fue despectivo. Se nos negó información verbal sobre cómo había pasado la noche (“ya lo pondré en el informe”) y se insistió en retirar la vía que traía puesta de su veterinaria habitual, alegando “política de empresa”, sin ninguna justificación clínica y dificultando su traslado.
En recepción, nos hicieron esperar otros 20 minutos con la gata en el transportín, rodeados de tránsito constante.
Tras sacarla de allí, la llevamos a otra clínica (AniCura), donde la diferencia en trato, rigor y humanidad fue evidente desde el primer minuto. A pesar de todos los esfuerzos, dos días después tuvimos que eutanasiarla.
Comparto esta experiencia sin ánimo de faltar al respeto, pero sí de dejar constancia de hechos graves:
– un triaje realizado por personal no cualificado,
– una supuesta exploración que nunca ocurrió,
– una minimización injustificable de un cuadro respiratorio severo,
– una comunicación deficiente,
– actitudes despectivas,
– y una falta absoluta de empatía en un momento crítico.
Trabajar con seres vivos exige vocación, formación y humanidad. Cuando nada de eso está presente, el daño puede ser irreparable.
Nuestra gata se llamaba Bimba. Ingresó la madrugada del 10 de junio y salió de alta voluntaria ese mismo día a las 15:30. Con estos datos, la gerencia podrá identificar el caso si realmente desea mejorar.
Las reseñas negativas no aparecen por casualidad: suelen reflejar problemas que requieren una revisión profunda.
Tienen grabadoras de voz en todas las consultas y graban todas las conversaciones. No firmamos RGPD ni se nos informó. No vayan allí. Vayan a Anicura.
Queremos compartir nuestra mala experiencia con el Hospital Veterinario Los Tarahales.
Nuestro perro Nublo sufrió un accidente doméstico, golpeándose con el filo de la puerta de un coche, lo que le provocó una herida abierta en la zona frontal, entre los ojos.
Debido a la urgencia de la situación y al tratarse de un domingo por la tarde, acudimos de inmediato al Hospital Veterinario Los Tarahales para su valoración.
Una vez en consulta:
• Se nos solicitó autorización para realizar una radiografía, a lo que accedimos sin objeciones.
• Posteriormente, se nos informó de que el animal presentaba una supuesta fractura en el hueso frontal.
• Se nos indicó como única solución la necesidad de una intervención quirúrgica para colocar una placa ósea.
• También se nos informó de la necesidad previa de realizar un TAC (prueba de diagnóstico por imagen avanzado) y analítica prequirúrgica.
A continuación, se nos presentó un presupuesto total de 1.887 €, aparte de los 302 € de la consulta de ese día, y se nos propuso dejar a Nublo ingresado de forma inmediata para proceder a la operación a la mañana siguiente.
Ante esta situación, y dado que el animal se encontraba en aparente buen estado general, además de las dudas razonables que nos generó el diagnóstico y la urgencia del tratamiento propuesto, decidimos no aceptar la hospitalización ni la intervención en ese momento y buscar una segunda opinión.
Al día siguiente, a primera hora, acudimos al Hospital Universitario Veterinario, donde Nublo fue valorado nuevamente.
El veterinario que lo atendió, tras su exploración, manifestó de forma clara que:
“ni de coña hay que operar al perro”
Durante los días posteriores:
• Nublo evolucionó favorablemente.
• La herida cerró completamente sin complicaciones con las cuatro grapas que le aplicaron.
• El animal se ha recuperado totalmente, sin secuelas.
A la vista de lo ocurrido, consideramos que:
• Se nos proporcionó un diagnóstico erróneo o, como mínimo, gravemente sobredimensionado.
• Se nos propuso un tratamiento altamente invasivo (cirugía con implante de placa) sin que finalmente fuera necesario.
• Se nos presentó un presupuesto elevado vinculado a un procedimiento que, según otra valoración profesional, no estaba justificado.
• Se generó una situación de alarma innecesaria, con el consiguiente impacto emocional y económico potencial para nosotros.
Por todo ello no recomendamos el Hospital Veterinario Los Tarahales.
Para mí es una de las mejores y más completa clínica veterinaria que hay...el equipo de veterinarios felinos son maravillosos... especialmente agradecer a Olivia y Alejandro que han operado dos veces a mi gata Mini Delia con éxito ....no podría estar en mejores manos,....mil gracias al equipo por la atención tanto a mi gata como a nosotros ..la última vez tuve que llevar a Sisu también y como siempre un trato de 10....me da mucha tranquilidad saber que mis gatas están en las mejores manos 😺😺
Mi enorme agradecimiento al veterinario DOMINGO CHIL. ESTE SEÑOR SE MERECE UN AUMENTO DE SUELDO YA!!!!! He llegado con mi chiguagua PEPITO de 6 meses con diagnóstico posible de Shunt y gracias a él he podido sobrellevar estos difíciles momentos para mí .Por su amabilidad, comprensión, escucha ACTIVA, saber tranquilizar siendo OBJETIVO Y CLARO, es decir , sin falsas expectativas....
Gracias a las chicas de recepción, INCREÍBLE SU TRATO , CARIÑO Y SOBRE TODO CALIDAD HUMANA ( empatía hay que tener en este trabajo )
MIL GRACIAS !!!!
AÚN es pronto para saber con exactitud el diagnóstico de mi pequeño amigo , pero he salido hoy con una sensación de que todo VA A IR BIEN!
Pésima experiencia y falta de profesionalidad. Operaron aquí a mi gata y, a las dos semanas de la cirugía, le salió una hernia que no tenía. Desde entonces la hernia no ha parado de crecer. Un desastre de intervención y postoperatorio. No recomiendo este lugar para nada si os importa la salud de vuestras mascotas.
Acudí a esta clínica y fui atendido por el veterinario Daniel Sánchez Sáez (nº colegiado 1937), y mi experiencia no ha sido satisfactoria.
Fui porque mi perro había vomitado un par de veces de forma leve y había tenido una deposición con algo de diarrea. Como propietario responsable, decidí llevarlo para una revisión.
Durante la consulta se me plantearon pruebas diagnósticas y la opción de hospitalización, algo que en ese momento consideré desproporcionado para los síntomas que presentaba.
Al indicar que no quería realizar dichas pruebas, el trato cambió notablemente. Sentí que no se me ofreció un diagnóstico orientativo ni pautas de cuidado, y que la consulta quedó condicionada a la realización de pruebas.
La visita finalizó de forma muy tajante, con la sensación de que, al no aceptar el plan propuesto, la consulta se daba por concluida tras el pago, sin más indicaciones ni alternativas.
En general, percibí falta de empatía, comunicación deficiente y una atención poco profesional. No recomiendo este centro por mi experiencia.
Que digamos su currículo no es muy extenso, ya que no a estado ni 1 mes en varios veterinarios que y se sacó el título en 2025, esta información es pública podéis verlo ustedes mismo en Google poniendo su nombre
Acudí ayer al servicio de urgencias 24 horas con mi gata que no podía orinar. Llegué a las 5 de la tarde y atendieron a mi gata a las 4:07 de la madrugada, es decir, 11 horas más tarde.
No me copien y peguen el mensaje del triaje y que hay que dar preferencia a las urgencias porque yo soy la primera que entiende y respeta esta situación, lo que tienen que hacer en lugar de copiar y pegar es plantearse si se puede hacer algo para mejorar la atención al cliente porque hay muchas fórmulas, por ejemplo, dar información durante la espera.
Cuando llegué me dijeron que mínimo 4 horas d espera. Cuando pasan las 4 horas lo lógico es que alguien me diga, mira seguimos sin poder atenderte, tienes que esperar 4 horas mas o 5 o 6 o 7 y yo pues decido si espero o si me voy a otro sitio pero no dicen nada. No solo a mi, al resto de personas que habían allí les pasaba lo mismo. Había gente con sus mascotas graves ingresadas sin saber nada de ellas durante horas. No es mas lógico que salgan a dar partes? Mira el tuyo está estabilizado, el tuyo está asi o asá.
Yo pregunté en recepción, metieron a mi gata y a los dos minutos me la devolvieron diciendo que aún no era urgente, que podía esperar más....esperar más a qué? A que le explote la vejiga y se muera?.
En lugar de eso nos veíamos teniendo que ir detras de la veterinaria cada vez que aparecía por allí a pedir información como el que reclama una limosna cuando el servicio lo vas a pagar igual sabiendo que además, no es económico.
Las personas que atendían, dos en concreto, se las veía completamente desbordadas. Una veterinaria haciendo facturas, cobrando, contestando a los clientes, comiéndose el marrón de que no encontraba las hojas de reclamaciones porque ella no es recepcionista y las clientes super enfadadas por lo que habían vivido con su gato...
Tienen un servicio 24 horas con el mínimo de recursos humanos disponibles, con los trabajadores sufriendo semejante presión y los clientes esperando 11 horas y aún así es una mina de oro porque los canarios tenemos que ir a morir alli porque no hay otra cosa.
Enhorabuena, tienen ustedes el negocio del siglo. Facturas super infladas que los que tenemos animales tenemos que pagar si o si buscando el dinero debajo de las piedras porque se nos va la vida en la vida de otro miembro de la familia y saben ustedes que no vamos a poner pegas.
Hagan ustedes el favor de poner los medios necesarios para tener un servicio 24 horas en condiciones no a costa de la sobrecarga de sus trabajadores y a costa del tiempo de sus clientes y si no pueden sostenerlo, no lo tengan, que estamos hablando de las vidas de nuestros animales, no es un jijijaja pero para ustedes no es la vida de nuestros animales, es un negocio puro y duro y si pago 2 nóminas en lugar de 4 mejor, asi me llevo yo el beneficio a costa del tiempo de espera y el mal sabor de boca de mis clientes.
Por último añadir que tras 11 horas de espera, a mi gata no le pudieron hacer ecografía que necesita porque sorpresa! No había nadie que las hiciera. Me dieron hora para el lunes. Si mi gata se muere este fin de semana será un número más, una queja más en la lista de quejas de este centro. Que fácil verdad?
Lo dicho, maltrato absoluto al cliente y política de calidad inexistente.
Saludos,
NO LO RECOMIENDO EN LO MÁS MÍNIMO.
El 31/03 llevamos a mi pequeña tras llevar varios días con dolor, le realizan una resonancia y el diagnóstico fue que tenía una hernia discal en C6-C7, ese mismo día nos recomienda el veterinario operar, accedemos a la operación esperando que la atención hacia ella fuera la adecuada, nos comenta el mismo veterinario que le darían el alta el mismo día porque la operación había salido bien, por petición nuestra se queda ingresada hasta el día siguiente, al darnos el alta la perra presentaba claros signos de problemas respiratorios y nos dicen que era “normal”, mi pequeña falleció a las 48 horas de salir de ahí por un colapso de las vías respiratorias, no somos de Gran Canaria y en Fuerteventura en el Viernes Santo no había donde acudir, se llamaron varias veces a Los Tarahales pidiendo al menos si podíamos hacer algo más, las respuestas eran que nos llamarían de vuelta y hasta día de hoy no hay ninguna, nos pusimos en contacto con ese veterinario que la atendió para notificar el fallecimiento y nos dijo que iba a reunir a todo el equipo para ver qué podía haber pasado, la misma respuesta que tuve por parte de la gerencia del hospital el 29/04, comentando que me darían una respuesta en breve y que ellos siempre han querido ofrecernos esas respuestas, hasta día de hoy no hay ninguna, ya es más que evidente su respuesta sobre lo sucedido, NO LES IMPORTA, la poca empatía, humanidad, profesionalidad, son más que evidentes ante un caso como este, NO LO RECOMIENDO, llegaré hasta donde tenga que llegar para que el nombre y el sufrimiento de mi pequeña ANKI-XÍA no quede en el olvido y sin importarles en lo más mínimo, muestras de ello tengo,
Desde que pagamos y salimos por la puerta, dejamos de ser cliente para ellos, el trato es nefasto. El día que esté preparada para tener otra mascota no lo llevaré nunca a ese hospital.