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Carmen
No pongo cero porque no hay, pero es lo que corresponde porque me fui sin ser atendida. Todos los que teníamos cita estuvimos esperando, la otorrino no llegó, y después de una hora de espera me fui. Y la médica sin aparecer y sin dar explicaciones ni motivo. Vergonzoso.
No hablo de que me haya faltado información, lo que faltó fue la doctora, que no acudió al hospital. Y no sé qué protocolos sigue el hospital, pero nadie sabía del motivo de la ausencia, de hecho hace más de una semana y sugo sin saberlo. El problema fue que el hospital dejó sin atender a los pacientes, y reitero que es vergonzoso. Lo que tienen que revisar y mejorar es la asistencia de sus trabajadores, en este caso los médicos.
Sistema de recepción obsoleto, después de esperar a la admisión para mi cita más de 20 minutos, tuve que esperar otra media hora para que me viera el especialista, pero lo peor estaba por llegar, el especialista me recetó fisio y resulta que esa cita solo se puede pedir en el registro del hospital, no se puede pedir ni por la app ni por teléfono, lo que me tocó esperar una hora y media porque los que piden cita no es tan prioritario como los que tienen consulta y claro mi consulta ya la había pasado, así que más de dos horas para una simple consulta médica. Las chicas del registro de pacientes muy amables pero eran solo dos y aquello estaba lleno de pacientes. Contratar personal no estaría mal por el bien de todos, tanto de los pacientes como de los empleados.
Mi experiencia en este centro ha sido muy negativa.
Acudí para iniciar rehabilitación por una hernia lumbar, encontrándome además en recuperación de dos operaciones recientes de varices y utilizando medias de compresión postquirúrgicas hasta el muslo. Fui llamada a las 9:32 y entré en consulta a las 9:35 porque estaba bajando unas escaleras y mi movilidad no es la misma que antes de las operaciones.
Nada más entrar recibí reproches por esos pocos minutos de retraso. Posteriormente, al pedirme que me sentara para rellenar documentación, también se me metió prisa y se me habló en voz alta cuando tardé unos segundos más de lo esperado en sentarme. En varias ocasiones expliqué que estaba recién operada y que no podía moverme con rapidez, pero sentí que mis explicaciones no eran tenidas en cuenta.
También se criticó mi vestimenta para realizar ejercicios, pese a que expliqué que llevaba un pantalón ancho porque uso medias de compresión postquirúrgicas hasta el muslo por indicación médica.
Además, finalmente no se me realizaron los ejercicios que esperaba para tratar mi hernia lumbar. En su lugar, se me aplicó lo que parecía ser un tratamiento con electrodos, sin apenas explicaciones sobre el procedimiento. Para ello se me indicó que me subiera a una camilla, algo que ya me resultó difícil debido a mi estado y a las recientes intervenciones en las piernas.
Lo que más me preocupó fue que se me hizo colocar boca abajo en una camilla pese a llevar heridas recientes de cirugía en las piernas. Al finalizar la sesión, la camilla fue bajada de forma muy brusca, lo que me causó una gran incomodidad. Al llegar a casa comprobé que dos de mis heridas habían sangrado, algo que considero pudo estar relacionado con el trato brusco recibido durante la sesión.
De una sesión de 30 minutos, gran parte del tiempo se dedicó a reproches y documentación. Acudí buscando ayuda para recuperarme de mis problemas de salud y salí sintiéndome incómoda, presionada, poco respetada y preocupada por las consecuencias que la sesión pudo tener sobre mi recuperación.
Por este motivo cancelé todas las sesiones y presentaré una reclamación formal. Espero que el hospital tome medidas al respecto, ya que se trata de un centro privado y los pacientes estamos pagando por los tratamientos y merecemos una atención profesional, respetuosa y acorde con nuestras necesidades médicas.
La alimentación del paciente hospitalizado es TOTALMENTE NEFASTA E INADMISIBLE. En un lugar que se presupone es el escenario que vela por tu salud, es incomprensible que el desayuno esté compuesto en su totalidad por carbohidratos, de los cuales el 90% son carbohidratos refinados, que inflaman y enferman a cualquier persona, máxime a alguien que está luchando contra una determinada patología. El remate es que, en este caso, la persona hospitalizada es diabética y su desayuno es el que se adjunta en las fotos. Ante nuestra queja, la enfermera nos comenta que la magdalena es 0% azúcares, lo que denota una necesidad urgente de actualización y formación profesional, ya que la composición y los ingredientes de dicho producto (harinas refinadas, conservadores, potenciadores del sabor…) deberían estar PROHIBIDOS para su consumo, especialmente en un hospital con personas enfermas. Una vez comunicado, nos remiten a la supervisora de enfermería, quien nos comenta que todas las dietas están diseñadas y revisadas por especialistas en nutrición y que, en nuestro caso, esta es la dieta elegida para una persona diabética. Animo a los “especialistas en nutrición” a que actualicen su formación y dejen de envenenar a los pacientes ingresados en dicho hospital con productos que ralentizan e incluso dificultan su recuperación. Ante esta situación, evidentemente hemos tenido que recurrir a comprar fuera un desayuno sano y equilibrado, con su correspondiente carga de macronutrientes, lo cual consideramos deleznable en un hospital, que encima es privado.
También es bastante mejorable la calidad de la limpieza de las habitaciones y las medidas de seguridad e higiene utilizadas por algunos de los profesionales de enfermería.
Este hospital está muy lejos de ser un lugar recomendado por nuestra parte.
Hace algo de un mes y medio, llegué a este hospital tras pasar largas horas en urgencias de otro centro, soportando un dolor ciático intenso y recibiendo únicamente medicación para aliviarlo mientras esperaba una cama disponible para ingreso. Ante la falta de plazas, fueron mis familiares quienes consiguieron una ambulancia que localizó un hospital con disponibilidad y me trasladó finalmente hasta aquí. Después de una experiencia física y emocionalmente muy dura, la atención, profesionalidad y calidad humana que encontré a mi llegada marcaron una enorme diferencia. Por ello, quiero expresar mi más sincero agradecimiento a todo el personal que me atendió durante mi estancia, Médicos, enfermeras, auxiliares, celadores y demás personal.
Quiero agradecer especialmente a Bárbara, Marta, Carmen, Amaia y Francisco por el cariño, la empatía y la dedicación con la que me trataron cada día. Cuando una persona atraviesa un momento de especial vulnerabilidad, encontrar profesionales capaces de comprender su sufrimiento y acompañarla con humanidad tiene un valor incalculable. Ellos lo entienden perfectamente y lo demuestran en cada gesto.
También deseo mencionar a Laura y Víctor, cuya alegría, simpatía y buen humor consiguieron arrancarme más de una sonrisa. Mi agradecimiento se extiende igualmente a muchas otras personas cuyos nombres, lamentablemente, no recuerdo, pero cuya ayuda y amabilidad permanecen en mi memoria.
una mención muy especial al Doctor Maldonado, de la Unidad del Dolor, por su comprensión, amabilidad y gran profesionalidad.
Y por supuesto, quiero destacarar a mi traumatólogo cirujano, Dr Meschian que estuvo pendiente de mi evolución diariamente durante los quince días de ingreso. Su trato humano, cercano y respetuoso, así como la claridad de sus explicaciones y el tiempo dedicado a resolver mis dudas, marcaron una gran diferencia en mi recuperación. Gracias a su trabajo y al de todo el equipo, la intervención fue un éxito.
Actualmente continúo recuperándome y ya he realizado mi primera revisión, con resultados muy positivos. Aún queda camino por recorrer, pero afronto esta etapa con confianza y tranquilidad, sabiendo que estoy en manos de profesionales comprometidos, implicados y altamente cualificados.
Mi más sincero agradecimiento a todos los que forman parte de este hospital. Más allá de la excelencia médica, he encontrado personas que ejercen su profesión con vocación, sensibilidad y un profundo respeto hacia quienes más lo necesitan. Su trabajo merece todo mi reconocimiento y admiración.
Un cordial saludo de una paciente agradecida.
ELENA VILLALBA
Mi experiencia en este hospital tras una intervención el día 6 fue muy negativa.
Nada más llegar, no había habitaciones disponibles y nos tuvieron esperando en una estancia sentados. Aunque esto puede entenderse en ciertos momentos, después me mantuvieron otra hora más en una sala cercana al quirófano sentada en una silla de ruedas, algo bastante incómodo .
Lo peor fue la atención recibida por parte del personal. Tuve que pedir hasta 5 veces una cuña para poder orinar y nadie acudía a ayudarme. Además, el baño no disponía ni siquiera de toallas.
Entiendo que pueda haber saturación o falta de organización, pero la atención y el cuidado hacia los pacientes deberían ser una prioridad, especialmente después de una operación.
Es increíble como puede haber tanta diferencia entre la sanidad pública y la privada .
Salí muy decepcionada con el trato recibido y ojalá nunca tenga que volver allí .
Mi experiencia en el servicio de fisioterapia del Hospital Santa Elena ha sido muy negativa.
Me sentí humillada en dos ocasiones por la misma profesional. Tras el primer incidente presenté una reclamación formal con la esperanza de que no volviera a repetirse una situación similar.
Sin embargo, en una segunda sesión ocurrió un episodio aún más grave. El trato recibido volvió a ser, en mi opinión, inadecuado, poco respetuoso y carente de empatía, hasta el punto de sufrir una crisis de ansiedad con pérdida de conocimiento dentro del propio hospital, por la que posteriormente tuve que ser atendida en Urgencias.
Como consecuencia presenté una segunda reclamación. A día de hoy sigo sin recibir respuesta a ninguna de las dos.
Lamento tener que escribir esta reseña, pero considero que ningún paciente debería sentirse humillado mientras recibe atención sanitaria y, además, ver retrasada su recuperación por una falta de comunicación. Espero que el hospital responda a las reclamaciones presentadas y adopte las medidas necesarias para que una situación así no vuelva a repetirse.
Atención pésima! Fui por un accidente de tráfico y más de 3h para que te vea un médico, hospital vacío, falta personal por todos lados. Estuve aquí hace 2 años y no era así, la atención era dentro de lo normal.
Mi amiga estuvo hace 2 días por un corte y más de 10 horas para que le suturaran.
Pesimo! Hay otros hopitales, así que corred de aquí!